El 26 de febrero fue todo eso: un día cargado de emociones, de sorpresas, de alegrías. Empezó bien temprano con el "ring" del despertador, aunque a decir verdad, la ansiedad ya me había desvelado unos minutos antes. Estaba en casa con Marianito. Desayunamos (lo que pude, un té a medias), nos bañamos y emprendimos el viaje hacia la universidad. Claro, la joven quiso llegar con tiempo para no perderse nada y así fue: la primera en arribar a la facultad, ni los profesores había hecho su entrada. En fin! Más tarde llegaron mi hermana, Luli, Noe y Pau.
Entré a rendir a las 11.30, ya sobrepasada por los nervios y las hormiguitas en el estómago. Lo hice, hablé, me expresé y ahí quedó. Todo se hizo largo, el tiempo se convirtió en un enemigo, algo indeseable. Salí del aula y ahí la primera sorpresa: Papá y Mamá habían venido de Villa Gesell para estar conmigo en ese momento. A los dos no se les iba la sonrisa de la cara... Y mi hermana ya había desparramado algunas lágrimas. Yo no podía aflojarme, tenía una mezcla de sensaciones casi inexplicable...
El momento llegó. Después de largos minutos de incertidumbre, volví a entrar al aula y allí la noticia: FELICITACIONES, YA SON PROFESIONALES!
Todavía estaba un poco inmutable. Será que cada uno lo procesa a su manera y sobre todo cuando es algo que espera con muchas ganas, desde hace mucho tiempo. Salí, abracé a mi familia y lo llamé al más lindo de todos… Inmediatamente, Marianito me dio la segunda sorpresa del día, la que yo califiqué como “el mejor regalo desde que tengo uso de razón”: iba a ir con el Bebe Contepomi a hacerle una entrevista a Coldplay. Sí, face to face en River, horas previas al recital que también esperaba con marcada ansiedad.
Desde ese momento, todo el tiempo que antes había resultado interminable, ahora se había convertido en un desafío! Había que apurarse. Me tiraron huevos, harina, yerba (si, yerba) y mostaza… Fue emocionante! Fue el camino a la liberación y a la satisfacción personal. El fin a 7 años de estudio y el inicio de un cambio interior, una vida nueva y otras metas por delante.
Llegué a casa, me bañé y corrí al canal. En River, “the hardest part” fue transitar con la cantidad de autos que llegaban para el recital. Una vez adentro, ya estaba entregada!
Chris Martin y Jonny Buckland ingresaron al camarín donde el Bebe iba a hacerles la entrevista. Altos, rubios, flacos, ingleses y con sus ropas alusivas a la gira “Viva la Vida”. La nota duró unos 10 minutos. Apenas terminó, entramos y allí el click mágico: la FOTO! Estaba tranquila, sabía que esos escasos minutos tenía que disfrutarlos y aprovecharlos al máximo. Fue todo rápido pero intenso. Los chicos se fueron y otra vez quedé inmutable: “sí Vero, ya está, te recibiste hace apenas unas horas y recién acabás de sacarte una foto con Coldplay. No, no estás soñando. It’s fucking TRUE!”.
Ahora había que esperar a Marianito que salía de trabajar. La gente seguía llegando y las calles de Núñez estaban atestadas. Finalmente nos encontramos, nos dimos la mano y entramos.
El recital estuvo EXCELENTE. No esperaba menos… La calidad, la prolijidad y la sintonía con el público fueron memorables y sin dudas, lo que necesitaba para terminar semejante día. La primera canción fue “Life in Tecnicholor” versión instrumental y la última, la misma, pero versión vocal. Para destacar: “Viva la Vida”, “Fix You”, “Yellow” y el cover de Michael Jackson “Billy Jean”. Fueron casi 2 horas de puro Coldplay Live. Segunda vez que los vi y segunda vez que ratifiqué mi gusto y preferencia por semejante banda.
Al final de la noche, ya sentados y prestos para comer, llegó ese esperando BRINDIS. Qué día emocionante! De esos que esperas con tantas ansias que cuando llega no te das cuenta que realmente está sucediendo. But YES, it happened!
Para mí (y para nosotros) fue significativo por varias cosas que pasaré a detallar:
- Recibirme significa un gran paso hacia adelante, el cierre de una etapa larga e importante en mi vida personal y el comienzo de un nuevo desafío. Me siento adulta y con ganas de explorar otras opciones, de experimentar nuevos proyectos y de seguir creciendo profesionalmente.
- El fin de la facultad fue también el pie que necesitaba para concretar este viaje. Siempre soñé en ir a Europa una vez recibida y planear la travesía como “un antes y un después” en mi vida. Mariano también quiso eso para mí y colaboró ardua y psicológicamente para que sucediera. No había otra chance. Todo tenía que salir redondo.
- Coldplay es mi banda favorita y no me podía perder su segundo recital en el país. Pero tampoco podía perdérmelo con él. Esta vez, el show tenía otro condimento especial. Coldplay fue uno de nuestros primeros temas de conversación, allá, a principios del 2007. Lo primero que descubrimos que teníamos en común y entre otras cosas, lo que hizo que luego nuestra relación se convirtiese en una bola de nieve imparable.
- El 26 de febrero marcó la segunda cuenta regresiva para el viaje. Ahora sí no hay excusas. Tantos acontecimientos tenían que dar el punto de inflexión. Sueños cumplidos y el proyecto Europa cada vez más cerca. La próxima estación es el 12 de marzo. Ahí te espero a vos Baby.
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