Así fue como decidimos tirarnos al mar. Lo decidimos como quien tiene miedo de congelarse al tocar el agua pero sabe que meterse de a poco es sufrimiento asegurado. Nos tiramos al mar: ahorro máximo y aguante total hasta alcanzar el objetivo deseado. Al principio, la idea era recorrer capitales y ciudades y pequeños poblados como si lo que estuviera en nuestras mentes fuera algo así como un reality de viajes.
Desistimos de eso rápidamente. Y desistimos ajustándonos a un especie de decálogo que hemos tratado de aplicar, aunque ahora por vez primera (y en exclusiva para el blog) voy a pasar a detallar. He aquí, entonces, una guía básica para empezar a pensar que la Torre Eiffel está acá nomás.

3) Organización total. Mi amigo Nacho está tan loco como un plumero y por su condición de insano las cosas tienden a salirle bastante bien. Pero es acaso la excepción a la regla. Nuestra recomendación es que al momento de partir… No! Qué digo al momento de partir… Al menos 20 días antes de partir, tengan el viaje programado y organizado. Esto es: boletos asegurados, hospedaje elegido, contactado y reservado. Tiempos de viajes contabilizados. Tickets ad hoc ya comprados o garantizados. Una vez más: no se van a arrepentir cuando les sobre tiempo para hacer eso que no tenían pensado hacer.

5) De la compañía y la edad. Empecemos por la edad. Digamos que si sos joven y tenés entre 19 y 25 años, y tenés la posibilidad de hacerlo, no hay lugar para la duda: viajá a Europa. La verdad es que las ofertas y los descuentos para los estudiantes, como así también las entradas gratis y algunos otros beneficios no son para desaprovechar. No pierdas las expectativas porque a veces ahorrar y ser joven cuesta el doble. Pero te aseguro que en términos de “costo-beneficio” es lo mejor que uno puede hacer. El otro tema es la compañía. Europa es una máquina de recibir jóvenes mochileros de todas partes del mundo. Vos no sos la excepción. Es por eso que emprender la travesía en soledad no significa estar solo. Todo lo contrario. En las sociedades controladoras y castigadas en que vivimos, escaparse por un tiempo y ser dueño de los actos sin la mirada de quiénes nos reconocen y nos dan un lugar en su entorno social, es una enseñanza y una aventura digna de llevar a cabo. Más claro: la impunidad juega a tu favor. Con esto no quiere decir que podés hacer en Europa lo que no hacés a la vuelta de tu casa, en tu colegio, trabajo o grupo de amigos. Nah! Lo que digo es que como el hombre es un animal social por naturaleza, no tener nadie alrededor suele ser el empujón necesario para socializar. Y como la idea acá es que recorrer Europa parando en hostels, bueno… Amigo/a: bienvenido al mundo de ‘no te conozco pero con vos está todo bien’. Eso sucede y vale la pena aclararlo. Diría además que las ventajas de los latinos es que tienden a ser personas abiertas, afables y claramente amigables. Del resto, no hablo. Ustedes lo comprobarán con sus propios ojos. Ahora, si viajás acompañado, entonces que tu compañía sea la mejor compañía posible. No está bueno andar peleándose por ir a un lado o otro. Europa tiene mucho para ver y mucho para hacer y es normal que dos o tres o cuatro personas lleguen a un punto de desacuerdo sobre qué hacer y qué dejar de hacer, qué es útil y que no, cuándo dormir y por qué no hacerlo… Si es un viaje de amigos, atención: éstas travesías ponen a prueba la calidad de cada uno como amigo y persona. Si vas con tu novia, bueno… qué decir. Mi consejo es que siempre busquen consensuar, porque ir a un lugar de mala gana es contagiar al otro con malas vibraciones y la verdad es no sirve pelearse estando en un lugar desconocido. Por más boludo que parezca, si te ponés en negativo todo se convierte en negativo y es jodido volver de ese lugar. Estos viajes, éste viaje particularmente, tiene que tomarse con una actitud de ying-yang.
6) Dormir no cuesta nada, hasta que cuesta un montón. Europa tiene de todo para ofrecer al viajero, y tal vez ése sea el problema más grande que tiene. Estar en París sin lugar dónde dormir y terminar en un hostel regenteado por un hombre con turbante y ciertamente mal oliente (aclaración: por favor ahora no se me ofendan los ‘turbante-boys’, pero esto que cuento es real) no está nada bueno. Más aún porque seguramente descubrirán que la habitación está sucia, el baño es inexplicable y las sábanas apestan. Por éstas y otras cuestiones, mejor es ser previsor y tener en claro que lo mejor que uno puede hacer antes de viajar es tener una seña/reserva en el hotel/hostel/hospedaje/departamento o lo que sea que se elija para estarse en una ciudad europea. De más está decir que si sos joven, el hostel es el lugar ideal para parar y divertirse. Tiene todo lo que uno necesita y a eso hay que sumarle que el resto de los huéspedes están en la misma situación que vos: tienen poca plata, quieren conocer el entorno y pasarla bien, súper, genial... Y eso es un 10. Si vas en pareja o con algún amigo, o si son dos mujeres y los hostels les dan “no sé qué”, la opción de la reserva de departamentos no es mala. Lo único que tienen que tener en cuenta es que estos departamentos suelen tener un mínimo de días de estadía. Esto quiere decir que probablemente no puedas parar por una o dos noches. Aunque es difícil, departamentos de tres días sí pueden conseguirse. En este caso, también es fundamental asegurarse bien de lo que están reservando. Si vamos a los precios, bueno. Los hostels más o menos decentes arrancan en 15 euros, pero siempre es recomendable buscarse alguno entre 20 y 30. Ese sería, a mí gusto, el dinero que le destinaría a cada noche en Europa para dormir. Básico, entonces: si te vas a Europa calculá que una noche en hostel no está por debajo de los 20 y no deberías pagar mucho más allá de los 33/35 euros. En cuanto a los departamentos, los precios no suelen estar muy lejos del valor de los hostels. Ejemplo: Vero y yo seguimos la recomendación de mi amigo Martín y reservamos un departamento pequeño en Berlín. La empresa se llama TopDomizil y es fácil de encontrar en la red (www.topdomizil.com) A nosotros nos cuesta 55 euros cada noche. Está en un barrio súper cool de Berlín, algo parecido al Palermo de Buenos Aires. El servicio aparenta ser de primera. Lo sabremos al llegar, y ustedes lo podrán leer aquí.

7) Traslados. Ya que venimos hablando de los hospedajes, quiero decirles algo más: un buen tip para saber qué tan bueno es el hostel en el que están parando son los comentarios que hacen los que ya estuvieron en el lugar. Todas las páginas de hostels del mundo te van a vender que ése hostel es “EL hostel”. Pero claro, esto es marketing virtual y no puede ser de otra manera. Pero claro, la justicia mundial llega de la mano de los “comments”. Hagan caso y chequeen esto. Ahora también muchos hostels tienen página en Facebook. También es una buena opción, porque ahí están expuestos y obligados a responder a cada cuestionamiento o felicitación que un “amigo” le hace. Aprovechen internet, es el mejor invento del hombre después de la cama. Pero volvamos a los traslados. Una buena logística de viaje implica que antes de hacer el viaje, el viaje esté en tu cabeza. Viajá tantas veces como puedas y calculá tantas veces como puedas, para luego minimizar los imponderables. Ciertamente son imponderables, pero cuando los pensás previamente dejan de ser tan sorpresivos para ser un obstáculo sencillo de sortear. En esto, estoy con los brasileños: Orden y Progreso. Hablemos de los trenes y de los vuelos low cost. Son, por decir algo, como las dos grandes opciones para trasladarse dentro de Europa. Los viajes low cost son geniales: por pocos euros podés hacer trayectos como Londres- París, París- Roma, Amsterdam-Florencia. En fin, hay muchas conexiones y muchas posiblidades, pero atentos!!! En este caso, para que un vuelo low cost sea realmente barato hace falta sacar el pasaje con antelación suficiente para evitar entrar en la franja positiva y sufrir recargos que terminan haciendo del viaje low cost un viaje de coste normal. Es una desventaja, sobre todo porque uno a veces puede cambiar de opinión y dejarse llevar por el instinto y entonces quiere quedarse más tiempo en Roma, pero el pasaje es dinero, y el dinero no sobra y entonces… ci vediamo. A eso hay que sumarle que a pesar de ser un viaje barato, sigue siendo un viaje en avión. Eso quiere decir que hay que llegar al menos dos horas y media antes al aeropuerto, hacer check-in, migraciones, bla bla bla… hay que volar, aterrizar y todo vuelve a empezar.







