martes, 23 de febrero de 2010

Cuasi decálogo del joven viajero latino a europa

Argentina es un país que no da respiro. Si fuera médico diría que la Argentina sufre de apnea crónica. Nosotros, jóvenes de entre veintipico y treinta y pico, vivimos angustiados por la falta de oxígeno que nuestra patria nos regala. Una soga tensa y gruesa cuelga vigorosa de un techo que siempre está a punto de desmoronarse. En el tire y afloje de la realidad cotidiana, programar un viaje seguro viene con yapa.

Acabáramos, entonces, que la verdad es transparente: ser joven y vivir en la Argentina es una tarea digna del aguante popular. Como sea, tanto Verito como yo tenemos la buenaventura de trabajar en un lugar que, entre más menos que muchos más, zafamos el mes y hasta nos permitimos ahorrar algo de dinero.

Así fue como decidimos tirarnos al mar. Lo decidimos como quien tiene miedo de congelarse al tocar el agua pero sabe que meterse de a poco es sufrimiento asegurado. Nos tiramos al mar: ahorro máximo y aguante total hasta alcanzar el objetivo deseado. Al principio, la idea era recorrer capitales y ciudades y pequeños poblados como si lo que estuviera en nuestras mentes fuera algo así como un reality de viajes.

Desistimos de eso rápidamente. Y desistimos ajustándonos a un especie de decálogo que hemos tratado de aplicar, aunque ahora por vez primera (y en exclusiva para el blog) voy a pasar a detallar. He aquí, entonces, una guía básica para empezar a pensar que la Torre Eiffel está acá nomás.



1) Si es tu primer viaje, elegí las ciudades que tu corazón dicte. Ya sé. Van a decir: “éste muchacho es un tonto, no hay nada más obvio que eso”. Bueno, pues les cuento que no es tan así y la recomendación bien vale la pena. Elijan Roma. Elijan Paris. Elijan Praga. Elijan lo que elijan, si se trata de la primera cruzada hacia Europa, que sea lo que realmente les dicta el corazón. Vendrá después el dinero y la manera de sobrellevarlo. Pero hagan caso a esta simple ecuación, no se sentirán nada defraudados cuando el avión corra loco desde vaya a saber uno qué aeropuerto europeo de vuelta a casa.




2) Para que el viaje sea lo que se merece, no piensen en menos de 15 días de travesía. Otra obviedad para muchos, pero un dato para los ‘no tan cultos’. Europa es magnífica e inabarcable y cada pequeña cosa que piensen en hacer, otros miles de miles la estarán haciendo al mismo tiempo y en el mismo lugar. Eso en mi cabeza se traduce de una sola manera: tiempo perdido. El tiempo en Europa es clave, y ya van a ver porqué.





3) Organización total. Mi amigo Nacho está tan loco como un plumero y por su condición de insano las cosas tienden a salirle bastante bien. Pero es acaso la excepción a la regla. Nuestra recomendación es que al momento de partir… No! Qué digo al momento de partir… Al menos 20 días antes de partir, tengan el viaje programado y organizado. Esto es: boletos asegurados, hospedaje elegido, contactado y reservado. Tiempos de viajes contabilizados. Tickets ad hoc ya comprados o garantizados. Una vez más: no se van a arrepentir cuando les sobre tiempo para hacer eso que no tenían pensado hacer.



4) Cambio de divisas. Ya hablé de la titánica tarea de ser argento y sobrevivir en el intento. Y ser argento implica saber que la economía suele ser como una ola: va y viene, crece más, se empequeñece, se retira furibunda, se plancha chicha, y se pone como loca. En ese orden. Por ende, el ahorro siempre fue en dólares. Una moneda estable y sensiblemente fuerte, aún a pesar de la crisis que rodea a los Estados Unidos. Juntar en euros es otra posibilidad, pero hay que tener presente el cambio de tu moneda con la de la comunidad europea. A veces, es preferible juntar dólares y cambiar euros al final, alguna buena comisión podrías llegar a recibir. Recuerden: un regalo extra antes de viajar es como un gran regalo al empezar.


5) De la compañía y la edad. Empecemos por la edad. Digamos que si sos joven y tenés entre 19 y 25 años, y tenés la posibilidad de hacerlo, no hay lugar para la duda: viajá a Europa. La verdad es que las ofertas y los descuentos para los estudiantes, como así también las entradas gratis y algunos otros beneficios no son para desaprovechar. No pierdas las expectativas porque a veces ahorrar y ser joven cuesta el doble. Pero te aseguro que en términos de “costo-beneficio” es lo mejor que uno puede hacer. El otro tema es la compañía. Europa es una máquina de recibir jóvenes mochileros de todas partes del mundo. Vos no sos la excepción. Es por eso que emprender la travesía en soledad no significa estar solo. Todo lo contrario. En las sociedades controladoras y castigadas en que vivimos, escaparse por un tiempo y ser dueño de los actos sin la mirada de quiénes nos reconocen y nos dan un lugar en su entorno social, es una enseñanza y una aventura digna de llevar a cabo. Más claro: la impunidad juega a tu favor. Con esto no quiere decir que podés hacer en Europa lo que no hacés a la vuelta de tu casa, en tu colegio, trabajo o grupo de amigos. Nah! Lo que digo es que como el hombre es un animal social por naturaleza, no tener nadie alrededor suele ser el empujón necesario para socializar. Y como la idea acá es que recorrer Europa parando en hostels, bueno… Amigo/a: bienvenido al mundo de ‘no te conozco pero con vos está todo bien’. Eso sucede y vale la pena aclararlo. Diría además que las ventajas de los latinos es que tienden a ser personas abiertas, afables y claramente amigables. Del resto, no hablo. Ustedes lo comprobarán con sus propios ojos. Ahora, si viajás acompañado, entonces que tu compañía sea la mejor compañía posible. No está bueno andar peleándose por ir a un lado o otro. Europa tiene mucho para ver y mucho para hacer y es normal que dos o tres o cuatro personas lleguen a un punto de desacuerdo sobre qué hacer y qué dejar de hacer, qué es útil y que no, cuándo dormir y por qué no hacerlo… Si es un viaje de amigos, atención: éstas travesías ponen a prueba la calidad de cada uno como amigo y persona. Si vas con tu novia, bueno… qué decir. Mi consejo es que siempre busquen consensuar, porque ir a un lugar de mala gana es contagiar al otro con malas vibraciones y la verdad es no sirve pelearse estando en un lugar desconocido. Por más boludo que parezca, si te ponés en negativo todo se convierte en negativo y es jodido volver de ese lugar. Estos viajes, éste viaje particularmente, tiene que tomarse con una actitud de ying-yang.



6) Dormir no cuesta nada, hasta que cuesta un montón. Europa tiene de todo para ofrecer al viajero, y tal vez ése sea el problema más grande que tiene. Estar en París sin lugar dónde dormir y terminar en un hostel regenteado por un hombre con turbante y ciertamente mal oliente (aclaración: por favor ahora no se me ofendan los ‘turbante-boys’, pero esto que cuento es real) no está nada bueno. Más aún porque seguramente descubrirán que la habitación está sucia, el baño es inexplicable y las sábanas apestan. Por éstas y otras cuestiones, mejor es ser previsor y tener en claro que lo mejor que uno puede hacer antes de viajar es tener una seña/reserva en el hotel/hostel/hospedaje/departamento o lo que sea que se elija para estarse en una ciudad europea. De más está decir que si sos joven, el hostel es el lugar ideal para parar y divertirse. Tiene todo lo que uno necesita y a eso hay que sumarle que el resto de los huéspedes están en la misma situación que vos: tienen poca plata, quieren conocer el entorno y pasarla bien, súper, genial... Y eso es un 10. Si vas en pareja o con algún amigo, o si son dos mujeres y los hostels les dan “no sé qué”, la opción de la reserva de departamentos no es mala. Lo único que tienen que tener en cuenta es que estos departamentos suelen tener un mínimo de días de estadía. Esto quiere decir que probablemente no puedas parar por una o dos noches. Aunque es difícil, departamentos de tres días sí pueden conseguirse. En este caso, también es fundamental asegurarse bien de lo que están reservando. Si vamos a los precios, bueno. Los hostels más o menos decentes arrancan en 15 euros, pero siempre es recomendable buscarse alguno entre 20 y 30. Ese sería, a mí gusto, el dinero que le destinaría a cada noche en Europa para dormir. Básico, entonces: si te vas a Europa calculá que una noche en hostel no está por debajo de los 20 y no deberías pagar mucho más allá de los 33/35 euros. En cuanto a los departamentos, los precios no suelen estar muy lejos del valor de los hostels. Ejemplo: Vero y yo seguimos la recomendación de mi amigo Martín y reservamos un departamento pequeño en Berlín. La empresa se llama TopDomizil y es fácil de encontrar en la red (www.topdomizil.com) A nosotros nos cuesta 55 euros cada noche. Está en un barrio súper cool de Berlín, algo parecido al Palermo de Buenos Aires. El servicio aparenta ser de primera. Lo sabremos al llegar, y ustedes lo podrán leer aquí.


7) Traslados. Ya que venimos hablando de los hospedajes, quiero decirles algo más: un buen tip para saber qué tan bueno es el hostel en el que están parando son los comentarios que hacen los que ya estuvieron en el lugar. Todas las páginas de hostels del mundo te van a vender que ése hostel es “EL hostel”. Pero claro, esto es marketing virtual y no puede ser de otra manera. Pero claro, la justicia mundial llega de la mano de los “comments”. Hagan caso y chequeen esto. Ahora también muchos hostels tienen página en Facebook. También es una buena opción, porque ahí están expuestos y obligados a responder a cada cuestionamiento o felicitación que un “amigo” le hace. Aprovechen internet, es el mejor invento del hombre después de la cama. Pero volvamos a los traslados. Una buena logística de viaje implica que antes de hacer el viaje, el viaje esté en tu cabeza. Viajá tantas veces como puedas y calculá tantas veces como puedas, para luego minimizar los imponderables. Ciertamente son imponderables, pero cuando los pensás previamente dejan de ser tan sorpresivos para ser un obstáculo sencillo de sortear. En esto, estoy con los brasileños: Orden y Progreso. Hablemos de los trenes y de los vuelos low cost. Son, por decir algo, como las dos grandes opciones para trasladarse dentro de Europa. Los viajes low cost son geniales: por pocos euros podés hacer trayectos como Londres- París, París- Roma, Amsterdam-Florencia. En fin, hay muchas conexiones y muchas posiblidades, pero atentos!!! En este caso, para que un vuelo low cost sea realmente barato hace falta sacar el pasaje con antelación suficiente para evitar entrar en la franja positiva y sufrir recargos que terminan haciendo del viaje low cost un viaje de coste normal. Es una desventaja, sobre todo porque uno a veces puede cambiar de opinión y dejarse llevar por el instinto y entonces quiere quedarse más tiempo en Roma, pero el pasaje es dinero, y el dinero no sobra y entonces… ci vediamo. A eso hay que sumarle que a pesar de ser un viaje barato, sigue siendo un viaje en avión. Eso quiere decir que hay que llegar al menos dos horas y media antes al aeropuerto, hacer check-in, migraciones, bla bla bla… hay que volar, aterrizar y todo vuelve a empezar.

Para mi gusto, los aeropuertos se han transformado en los lugares más despreciables de la tierra. Allí, todos somos sospechosos de algo. Y si hay algo que detesto son las presunciones y los arrebatos de poder porque sí. En tren, la cosa es distinta. Uno cuenta con la ventaja de la puntualidad europea (que no suele fallar) lo cual te permite llegar hasta 10 minutos antes de la salida del tren que está todo bien (igual no es recomendable…). Pero claro, viajar en tren puede ser barato o carísimo. Depende el tren, las distancias, el viaje y, también, el momento de la compra del boleto. En 2008 viajé solo a Europa y si existe una desventaja en este sentido, es que comprar un Eurail para una persona resulta súper caro.


Por eso decidí sacar tramo a tramo a medida que llegaba a una nueva ciudad. Lo recomendable es tratar de ser prudente y no dejarse estar hasta un día antes de partir para sacar el pasaje al próximo punto de destino. Es recomendable sacarlo dos o tres días antes si elegís hacer tramo a tramo. Los valores y demás cuestiones sobre low cost y eurail pass las pueden hallar en las siguientes webs:www.ryanair.com, www.vueling.com, www.edreams.com, y www.eurail.com


8) Los imperdibles. Uf. Qué tema los imperdibles. Es muy personal, lo sé, pero no podés no subir a la torre Eiffel si estás en París. Es básico. Es como el Louvre. Sencillamente no podés dejar de visitarlo. Primero porque son lugares espectaculares, únicos en el mundo por su historia y contenido, son maravillas que el hombre ha logrado a pesar de su ser autodestructivo. Y segundo porque son sitios que sin hablar te dicen cosas. Es sencillamente maravilloso caminar las enormes y eternas galerías del Louvre. El lugar es un palacio de obras hermosas, de artes inigualables, de momentos de lucidez de la especie humana. Hay que ir. Te guste o no el arte. Te gusten o no las alturas. Te aburran o no las multitudes. Esto que digo sobre el Louvre y la torre se aplica para todos los grandes lugares de Europa. Si quieren ser originales con su viaje y escaparse a la campiña francesa a ordeñar vacas y beber vino de los toneles del siglo 19, está más que bien. Pero no dejen lo otro, se arrepentirán luego. También es importante que averigüen la situación, los horarios y los precios dependiendo del día que hayan elegido para visitar estos lugares. Por ejemplo: el Louvre no cobra entrada el primer domingo de cada mes ni el 14 de julio. Pero hay más: si decidís ir al Louvre un miércoles o un viernes, puede que te convenga ir después de las 6 pm. El museo ofrece una tarifa reducida a partir de esa hora y hasta las 9:45 pm. El ahorro es de 2,50€; o sea, el boleto cuesta 6 € y no incluye exhibiciones en la Sala Napoleón. Un boleto para la sala Napoleón y el museo cuesta 11€, ya con descuento. Los jóvenes menores de 26 años no pagan entrada esos días y horarios. La torre es un infierno a toda hora, pero siempre es recomendable visitarla dos veces: bien temprano a la mañana; y al atardecer, cuando el cielo de París empieza a prenderse fuego en un atardecer glorioso y de antaño. Ver París desde la torre es, crean esto y no temo parecer un burdo relator, un verdadero orgasmo. Así de sencillo.



9) Los controles. Los fanáticos cambiaron el mundo para bien y para mal. El mundo no sería lo que es sin ellos. Así que como no podemos evitarlos, hay que sobrellevarlos. Los controles en europa son bastante férreos y es por eso que hay que ser vivo y oler el pulso de la calle si lo que están pensando hacer es una triquiñuela o algo semejante. Por ejemplo: hay muchos lugares en donde no hay control de pase o boletos (léase subtes, trenes, troles…). Uno puede hacerse el vivo y pasar sin pagar. Si te pezcan, sos frito: te cobran una multa y hasta te pueden meter preso. No sean giles, y lean el pulso de la calle. Como sea, excepto en ciudades grandes como Berlín donde algunas distancias son realmente largas, lo mejor es caminar y caminar.


10) El idioma. Francia es francés y a los franceses no les gusta hablar otro idioma que no sea el suyo. Mucho menos si es inglés. No es que no vayan a poder comunicarse, sólo digo que es un tip que hay que tener en cuenta. Les digo más, muchos franceses prefieren comunicarse en español antes que en inglés. Y no son muy educados que digamos, los parisinos, pero vamos a detenernos un segundo en esta actitud: convengamos, una ciudad que recibe hasta seis millones de turistas al año puede generar escozor en sus residentes. Pero bueno: que se la banquen por tener la ciudad más linda del mundo. Volviendo al tema en cuestión: es bueno hablar algún otro idioma además del inglés. Si es francés y vas a Francia, genial. Si vas a Italia, conocer algo de italiano viene de perillas. Para los que hablan español y van a Roma o Venecia, qué decir: suelen entenderse entre primos.


Hasta aquí un pequeño cuasi decálogo de cosas básicas que uno tiene que tener en cuenta a la hora de arrancar con un viaje inolvidable y mágico como es recorrer el viejo continente. Vero y yo queríamos mostrarles cómo armamos nuestra hoja de presupuestos para que tengan una idea de cómo pensamos logísticamente nuestro viaje.

sábado, 13 de febrero de 2010

El lugar perfecto. Nuestro San Valentín en Paris.

Leí que Paris es la ciudad del amor, de los rincones y de los puentes. El lugar perfecto para enamorarse o para afianzar ese amor ya construido. La torre que se ilumina, el río que se ensancha y los jardines que embellecen todo lo que está alrededor.

Leí también que uno puede planificar su propio tour de los enamorados, visitando aquellos clichés más románticos de la ciudad.

Lo ideal es empezar por los puentes: un ícono de los '90 es el Pont Neuf, sobre la isla de la Cité. La historia cuenta que Juliette Binoche,
una joven de clase media, dejó su hogar en busca de libertad y en el transcurso de su nueva vida, se enamoró de un vagabundo adicto a las drogas que vivía en este famoso puente. Vale la pena recorrerlo y fantasear con que, seguramente, se hayan engendrado numerosas historias de amor sobre esas baldosas...

Otro lugar que es digno de conocer es el Vert-Galant, una especie de jardín secreto en donde, según dicen, el rey Enrique IV llevaba a pasear a sus amantes. Queda a metros del ya mencionada Pont Neuf.

El Pont Marie está en la isla vecina Saint Louis. Éste sí parece que es el "puente de los enamorados". Dicen que un deseo pedido sobre ese lugar
, es cumplido sólo si nunca es revelado. Interesante!

A quienes les gusta
besuquearse en lugares públicos, Paris cuenta con jardines y parques soñados. En el barrio de Le Marais, está la Place des Vosges, con aire fresco y agradable, rodeada de galerías y cafés románticos. Pero para aquellos que prefieren pasar desapercibidos, hay muchas opciones al noreste de la ciudad. El Parque Butte Chaumont, o el de la Villette. Aunque dicen que el más lindo es el jardín del Museo Rodin, con variedad de árboles y réplicas de la obra "El Beso", del maestro Robert Doisneau. Uno puede sentarse ahí y recrear la escena...

Un lugar tranquilo para seguir disfrutando del amor a lo parisino es la Place des Abesses, en Montmatre. Allí, y al costado de un edificio, varios artistas decidieron hacer algo por y para las enamorados: un espacio en donde el amor se conjuga en todos los idiomas... el resultado fue Le Mur de Je T'Aime ó el Muro de los Te Amo. Es un rectángulo de azulejos azules en donde turistas de todo el mundo expresan su amor por la otra persona, cada uno en su idioma.

Paris es vista como una de las ciudades más románticas del mundo. Llena de historias, de verdades y de secretos. No hay dudas de que para mí, para nosotros, el día de los enamorados es digno de festejarlo los 365 días del año, con la persona que querés y en el lugar donde estés. Pero si vas a Paris, no pierdas la oportunidad de vivir y sentir a pleno el aire romántico que seguramente se respira en esa maravillosa ciudad...

[A 34 días...]

Allá vamos.


jueves, 11 de febrero de 2010

La cuenta regresiva. A 36 días. La ansiedad mata.


1. El viejo continente, la historia, la experiencia y la libertad. 2. La compañia, el amor, las ganas, el proyecto hecho real. 3. 24 años, el momento, el lugar, la persona. 4. El comienzo de algo nuevo, la intriga, la ansiedad, la satisfacción.

Marian ya viajó a Europa en el 2008, asi que la selección de ciudades no fue nada casual. Hubo un arduo trabajo por parte de los dos para finalmente empezar a soñar con la mejor opción, la mejor ruta. Es por eso que decidimos ir a 6 ciudades: 3 nuevas para él (Berlin, Brujas y Londres) y 3 ya conocidas (Paris, Roma y Amsterdam). Tierra nueva o no, nuestro viaje pretende descubrir qué hay del otro lado del hemisferio... Bienvenidos a quienes quieran volar con nosotros.


miércoles, 10 de febrero de 2010

1. La idea

Fue como un rayo que lo ilumina todo en la negra y espesa llanura de la noche pampeana. Fue como una luz que se metió en mi cabeza, rotunda y firme. Fue un flash. Apenas un segundo. Un segundo, por cierto, lo suficientemente fuerte y largo para permanecer quieto y presente en la memoria. Fue como un rayo, y no tengo miedo en admitirlo.

Ese día, esa noche en que Europa se cruzó por mi cabeza, Verónica ni siquiera creía posible un destino tan vertiginoso y programado, fanático y minucioso. Acabábamos de comer y entre tanto bla bla y algunos berp berp la idea cayó así como así: viajar a Europa. Para Verito, además, el vértigo era doble: festejaría el final de su carrera y el principio de todo lo demás. Para mí… Para mí fue como sentir que naturalmente esto tenía que suceder. Simplemente, yo TENÍA que volver al viejo continente. Debía hacerlo, pero claro: no se trataba sólo de una obligación ni nada que se le pareciera. Se trataba más bien de una obediencia del destino. Una razón oculta para hacer lo que es debido.

La idea, por supuesto, no tuvo “peros”, aunque luego llegarían los “no sé”, algunos “uy, qué cagada…” y unos cuántos sutiles e impredecibles “y…”; pero eso ya es parte de otro capítulo. Otro capítulo que es parte de esto.

Con cierta tristeza, descubrí que internet no lo contaba todo. O lo contaba con retraso… La tristeza fue rápidamente relanzada en formato de solución y como si fuera un productor de sucesos imperecederos, me propuse este blog que no es ni más ni menos que la aventura de nuestro viaje, pero desde cero. Desde la noche en que ese rayo cayó, atrapó nuestros pensamientos y mágicamente se materializó.

Bienvenidos a nuestro blog, un camino seguro hacia un destino que no se oxida; sino más bien todo lo contrario.

Mariano y Vero.